Hoy fue un día súper especial para mi.
Corrí 5km en un maratón apoyando a una niña con parálisis cerebral; empujé su silla para que ella pudiera terminar la carrera.
Ver a tanta gente haciendo lo mismo que yo me hizo darme cuenta de que si bien, hay muchas cosas horribles sucediendo en el mundo; son las cosas pequeñas como estas las que brindan esperanza a la humanidad.
Les juro que no hay nada que te haga sentir tan bien contigo mismo que hacer sonreír a alguien más prestando lo que ellos no tienen.
Hoy yo presté mis piernas.
¿Qué tal si todos prestamos nuestros corazones al mundo?
Cada gesto de bondad cuenta.
Dandelion